Presentación

Ansel Adams, agricultores con el monte Williamson al fondo, 1943 (LOC)
«Los paisajes culturales son como grandes textos. Fácilmente legibles algunos, otros requieren especialistas. Están escritos en muchos idiomas. De muchos se conoce a los autores, pero aún más son anónimos. Textos interrumpidos que dan quehacer a la posteridad con resolver el enigma asociado. Un capítulo sigue a otro. A veces la serie aparece rota y revuelta. De muchos textos se ha perdido el original y sólo existen como cita, indirectamente.»
KARL SCHLÖGEL. En el espacio leemos el tiempo 


El Instituto del Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura, define el paisaje cultural como el resultado de la acción del desarrollo de actividades humanas en un territorio concreto, cuyos componentes identificativos son:
  • El sustrato natural (orografía, suelo, vegetación, agua)
  • Acción humana: modificación y/o alteración de los elementos naturales y construcciones para una finalidad concreta
  • Actividad desarrollada (componente funcional en relación con la economía, formas de vida, creencias, cultura...)
Paisaje Cultural. Estudios sobre arquitectura del paisaje tiene su origen en la materia que, con el mismo nombre, se imparte en el Master de Arquitectura del Paisaje de la Fundación Juana de Vega, con el objetivo de recopilar trabajos relacionados con los paisajes culturales, entendidos estos como una realidad compleja conformada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que los identifica como tales, y por ello debe abordarse desde diferentes perspectivas.

Según la Convención del Patrimonio Mundial de UNESCO, se establecen los siguientes tipos de paisajes culturales:
  • Paisaje claramente definido, creado y diseñado intencionadamente por el ser humano. Se trata de paisajes ajardinados y parques, construidos por razones estéticas que generalmente, aunque no siempre, se encuentran asociados a edificios religiosos o monumentos de otra índole.
  • Paisaje evolucionado orgánicamente, debido a un imperativo inicial de carácter social, económico, administrativo y/o religioso, y que ha evolucionado hasta su forma actual como respuesta a la adecuación a su entorno natural. Este proceso se refleja de formas diferentes, por lo que se establecen dos subtipos:
  1. Paisaje vestigio (o fósil), es aquel en el que su proceso evolutivo concluyó en algún momento del pasado, pero sus rasgos característicos son todavía visibles materialmente.
  2. Paisaje activo, es el que conserva un papel social activo en la sociedad contemporánea asociado con el modo de vida tradicional, y cuyo proceso de evolución sigue activo.
  • Paisajes culturales asociativos son aquellos en los que existen poderosas asociaciones, religiosas, artísticas o culturales con el medio natural, en lugar de pruebas culturales materiales, que pueden ser inexistentes o poco significativas.
Es importante analizar la problemática que se genera en la conservación de los paisajes culturales, el abandono, la introducción de nuevos usos y relaciones entre turismo y patrimonio, que permitirán  conocer los mecanismos de estudio y evaluación de estos procesos que permitan minimizar los impactos negativos y maximizar los efectos positivos, contribuyendo a la calidad de vida de sus habitantes.